Yerbas Marinas

¿Qué son?

Una extensa región del fondo marino costanero está cubierta por yerbas (o hierbas) marinas. Son plantas que están adaptadas a vivir sumergidas en el mar. Las yerbas marinas reúnen a varias familias de plantas, algunas tienen flores, pero realmente no son clasificadas como yerbas verdaderas. En las yerbas submarinas, la función de absorber agua y sales es compartida con las hojas y otras estructuras. Sus hojas hospedan un gran número de organismos epífitos que son consumidos por peces e invertebrados. Las hojas también retardan la velocidad de corrientes y promueven la sedimentación de partículas orgánicas e inorgánicas.

¿Cómo se clasifican?

Hay cinco especies de yerbas marinas en Puerto Rico:

  1. Thalassia testudinum (yerba de tortuga)
  2. Syringodium filiforme (yerba de manatí)
  3. Halodule wrightii
  4. Halophila decipiens
  5. Ruppia marítima

¿Dónde se ubican?

Praderas de yerbas marinas
Praderas de yerbas marinas (Imagen de Augusto Márquez)

De todas las yerbas marinas, la Thalassia testudinum es la hierba más común y abundante del Caribe, y por eso las pradera de yerbas marinas son conocidas como pradera de Thalassia. Las características más llamativas de esta especie son sus hojas anchas que pueden ser hasta 2 cm de ancho. Tienen un sistema de raíces agresivo que permite abrirse camino más efectivamente hacia nuevas áreas y puede crecer a profundidades entre los 3 a 15 cm bajo el sedimento.

La yerba de manatí (Syringodium filiforme) posee hojas más estrechas que las de Thalassia, por lo que se encuentran en desventaja al competir por la luz. Sin embargo, el que posea una hoja que ofrezca menos resistencia al oleaje, les permite colonizar y mantenerse en ambiente con más energía. En Puerto Rico, la yerba de manatí se encuentra normalmente en la zona más llana de la pradera, la zona de mayor embate del oleaje, en contraste con la distribución de la misma especie en la Florida, la cual se encuentra a mayor profundidad.

¿Cuál es la importancia ecológica?

Halophila decipiens
Halophila decipiens (Imagen de Augusto Márquez)

El sistema de raíces y rizomas de las yerbas submarinas retienen los sedimentos y así reducen la erosión. Las yerbas submarinas llevan a cabo una amplia variedad de funciones, entre las que destacan el control y la modificación del ecosistema. Las yerbas poseen raíces que pueden absorber nutrientes, al contrario de las algas marinas, que usan sus raíces para anclaje solamente. La forma de crecimiento de las yerbas, mediante rizomas y raíces fibrosas ancladas en los fondos marinos, contribuye a la estabilización de los sedimentos.

Las praderas de yerbas marinas son esenciales para varias etapas de vida de muchos organismos marinos y costeros, y para las redes alimentarias marinas, que pueden ser complejas. La importancia de las yerbas marinas es múltiple. Son vitales para mantener el desarrollo balanceado de los sistemas de arrecifes ayudando a mantener una población de organismos saludable. La conservación de las praderas de yerbas marinas redunda en la protección de poblaciones de especies que son una parte esencial de nuestra industria pesquera y turística.

En Puerto Rico, las praderas de yerbas marinas son unos de los ecosistemas costaneros más comunes. Son más extensas en la costa sur y este de la isla, pero las podemos encontrar en el norte y oeste de la isla, en las áreas protegidas del oleaje fuerte.

Syringodium
Syringodium (Imagen de Augusto Márquez).

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